José Ramón Alcalá-Zamora, jefe del Departamento de Dependencia, Discapacidad y Atención al Mayor del Ayuntamiento de Jerez desde hace 27 años. Bajo su gestión, el Servicio de Ayuda a Domicilio ha pasado de 500 a más de 5.000 usuarios, y la ciudad suma los premios CERMI, FAMP y Reina Sofía de Accesibilidad.
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Primera parte de la entrevista, escrita.
Un granadino al servicio de Jerez desde hace casi tres décadas
José Ramón Alcalá-Zamora llegó a Jerez de la Frontera hace 29 años y hoy se define como «un jerezano más». Trabajador social y funcionario del Ayuntamiento desde hace 27 años, dirige actualmente el Departamento de Dependencia, Discapacidad y Atención al Mayor, el servicio municipal encargado de cuidar a los vecinos más vulnerables de la ciudad. Padre de cuatro hijos, salesiano cooperador y apasionado del carnaval, la música y la guitarra, resume su vocación en una frase: estar al servicio de los demás e intentar dejar el mundo un poco mejor.
De un barrio de Granada a la jefatura de Inclusión
Nacido en el barrio granadino del Zaidín, Alcalá-Zamora llegó a Jerez por amor a la ciudad y, con el tiempo, se convirtió en una de las personas que mejor conoce su tejido social. «Si hubiera caído quizás en otra ciudad no hubiera vivido todo lo que estoy viviendo aquí», reconoce. Lleva un año al frente de la jefatura de Dependencia, Discapacidad y Mayor, aunque su relación con los servicios sociales del Ayuntamiento se remonta a más de dos décadas atrás.
Jerez, candidata a Capital Europea de la Cultura... y de la inclusión
Mientras Jerez compite con otras ocho ciudades españolas por el título de Capital Europea de la Cultura, Alcalá-Zamora defiende que la candidatura tiene un argumento adicional: la ciudad es también, a su juicio, «un poco capital de la inclusión». Jerez cuenta con más de 40 asociaciones dedicadas a personas con discapacidad y un movimiento asociativo de mayores muy activo, algo que este trabajador social atribuye a una «impronta social» que distingue a la ciudad de otras de su entorno.
Tres grupos dentro de la población mayor
La ciudad supera ya los 40.000 o 50.000 vecinos mayores, una cifra que crece con la esperanza de vida y que incluye a un buen número de personas centenarias, a quienes el Ayuntamiento homenajea cada octubre en la Semana del Mayor. Alcalá-Zamora distingue tres perfiles dentro de este colectivo: quienes disfrutan de la jubilación sin más, un grupo muy participativo que llena los centros de día (solo entre San Benito, El Abuelo y la zona sur suman más de 6.000 socios en coros, talleres, deporte o petanca), y un tercer grupo de personas dependientes, unas 5.000, atendidas mediante el Servicio de Ayuda a Domicilio, centros de día, residencias o prestaciones económicas.
El Servicio de Ayuda a Domicilio, de 500 a más de 5.000 usuarios
El crecimiento del Servicio de Ayuda a Domicilio en Jerez ha sido constante: de los 500 usuarios de hace años se ha pasado a más de 5.000, atendidos por cerca de 1.000 auxiliares. Solo en 2025 el Ayuntamiento ha recibido más de 1.200 nuevas resoluciones de la Junta de Andalucía, lo que obliga a un esfuerzo permanente de incorporación de personal. Alcalá-Zamora aprovecha para lanzar un llamamiento a la ciudadanía: hacen falta más profesionales para ese «ejército de pijamas blancos», en su mayoría mujeres, que sostiene los cuidados en la ciudad. El Ayuntamiento trabaja además en un plan de calidad para reforzar la supervisión del servicio con más profesionales del trabajo social.
Un servicio para toda la familia, no solo para los mayores
Aunque la mayoría de los casos llegan derivados de la valoración de la dependencia, el servicio, que nació en 1988, no está pensado únicamente para personas mayores: también atiende a menores dependientes y a familias sin las habilidades básicas para organizar comidas o el cuidado de sus hijos. Alcalá-Zamora lo vive también en primera persona, ya que su propia madre es usuaria del servicio en Granada. «Es una tranquilidad saber que está atendida donde quiere estar, que es en su casa, cerca de sus vecinos y de sus raíces», explica.
Tres grados de dependencia, tres niveles de apoyo
El servicio se organiza en tres grados: el primero cubre tareas básicas, paseo y acompañamiento; el segundo añade apoyo en cocina, limpieza del hogar y compañía; y el tercero está dirigido a personas inmovilizadas o con movilidad muy reducida que necesitan todos los apoyos, incluido el aseo personal.
Casi un cuarto de siglo trabajando por la discapacidad
La discapacidad es el área en la que Alcalá-Zamora lleva más tiempo implicado, unos 24 años. En 2003, con María José García-Pelayo como alcaldesa, el Ayuntamiento puso en marcha el Plan Municipal por la Accesibilidad y abrió la Oficina Municipal de Atención a la Discapacidad (OMAD), dos medidas pioneras que le han valido a Jerez el Premio CERMI, el Premio Progreso de la FAMP y el Premio Reina Sofía de Accesibilidad Universal de Municipios, el mayor reconocimiento estatal en su categoría para ciudades de más de 100.000 habitantes.
Una ciudad que hace inclusivas sus fiestas
Ese trabajo se nota en el calendario festivo. En Semana Santa, Jerez lleva 22 años adaptando un espacio para que las personas con discapacidad puedan contemplar los desfiles procesionales; la Feria del Caballo cuenta con plazas de aparcamiento y zonas adaptadas; y la Navidad jerezana es, según Alcalá-Zamora, la más inclusiva de Andalucía, con un trenecito y pasacalles inclusivos en la cabalgata del Cartero Real y visitas pensadas para niños con Trastorno del Espectro Autista. En la Cabalgata de Reyes, el parque González Hontoria dispone desde hace siete años de un espacio en silencio para el público con autismo, además de una carroza inclusiva en la que participan quince chicos y chicas con discapacidad. A esto se suman cursos de lengua de signos y la Escuela de Verano Inclusiva, un proyecto de dos años de recorrido dirigido a familias con menores con discapacidades severas que, hasta entonces, no tenían ninguna oferta de ocio estival para sus hijos.
Lo que todavía falta por hacer
Pese a los reconocimientos, Alcalá-Zamora es claro sobre las tareas pendientes: accesibilidad urbanística, arquitectónica y cognitiva, limitada por unos recursos que nunca alcanzan para una accesibilidad total. A eso añade la necesidad de complicidad ciudadana, poniendo como ejemplo el uso indebido de las plazas reservadas a personas con movilidad reducida. «La inclusión es un reto comunitario, tanto de las administraciones como de la sociedad», resume.
Su sueño: más manos profesionales, y un hueco para las enfermedades raras
Preguntado por su sueño en materia de inclusión, Alcalá-Zamora no habla de infraestructuras sino de personas: más educadores, psicólogos, integradores sociales y trabajadores sociales para atender no solo la dependencia y la discapacidad, sino todas las problemáticas sociales de la ciudad. La Asociación Estatal de Directores y Gerentes en Servicios Sociales ha reconocido recientemente a Jerez con un notable alto por su inversión en servicios sociales, pero Alcalá-Zamora insiste en consolidar programas como ERACIS Plus, en el que 42 profesionales trabajan hoy en itinerarios de inserción laboral con financiación europea de carácter temporal.
Un compromiso creciente con las enfermedades raras
Su implicación con las enfermedades raras nació del contacto con Rocío, madre de Martín, y ha crecido con la aparición en Jerez de colectivos como Uniper, La aventura de uno, Diego lucha contra la AME o Valentina, todos surgidos en los últimos cinco o siete años. El Ayuntamiento trabaja ahora en la organización de un encuentro estatal de enfermedades raras en la ciudad, además de colaborar de forma transversal con la Delegación de Salud y con causas como la ELA o el cáncer infantil, a través de la asociación Por una sonrisa.
La risoterapia, su otra forma de servicio
Al margen de su trabajo en el Ayuntamiento, Alcalá-Zamora dedica parte de su tiempo libre a la risoterapia, una afición nacida de su gusto por el circo, la animación y el carnaval y de su vinculación como salesiano cooperador con proyectos de educación de calle y juventud. Ha impartido talleres para la Fundación Don Bosco, Payasos Sanadores, La Aventura de Uno, colegios y asociaciones de cáncer de mama, y recuerda especialmente uno celebrado en Chipiona para Narcóticos Anónimos, ante más de 400 personas en rehabilitación y sus familias, en el que abordó con humor el propio problema de la adicción.
«El humor y la sonrisa son hoy una forma de resistencia», defiende, convencido de que reír, algo que llega a movilizar 438 músculos del cuerpo, es también una manera de cuidar la salud y el estado de ánimo en una sociedad cada vez más tensa. Sobre su forma de entender la vida, se queda con dos consejos de sus padres: el de su madre, que siempre le insistía en abrigarse, y el de su padre, que le inculcó el sentido de la justicia social que hoy guía su trabajo en Jerez.
Segunda parte de la entrevista, escrita.
«Abrígate» y la justicia social: los dos consejos de sus padres
La segunda parte de la conversación con José Ramón Alcalá-Zamora se sale del despacho y entra en lo personal. Cuando se le pregunta por un consejo de sus padres que no haya olvidado, responde con dos, uno de cada uno. El de su madre era práctico y granadino: «abrígate». El de su padre marcó su oficio entero: la justicia social, la idea de que vivimos en un mundo con muchas causas de injusticia y de que no había que mirar hacia otro lado.
El callejón del Morcillero, 52 años después
De su infancia recuerda una crianza de tribu. Se define como «un chavea de barrio» y describe unos años de fútbol en la calle, charcos y pandilla en el callejón del Morcillero, en Granada. Lo que más le llama la atención al recordarlo es que aquello no se acabó: con los vecinos de aquel callejón sigue manteniendo relación cincuenta y dos años después. «Vivíamos con una intensidad que hoy los jóvenes no tienen», resume, refiriéndose a unas relaciones personales que se tejían en la calle y que han aguantado media vida.
Carnaval los 365 días del año
Si hay una pasión que lo define, es el carnaval. Cuenta que puede pasarse el año entero escuchándolo y que divide el calendario en dos mitades: carnaval y Semana Santa. Su referente es Juan Carlos Aragón, el autor gaditano fallecido hace unos años: para él «la esencia del carnaval», hasta el punto de que su año nuevo empezaba el día en que la comparsa de Aragón cantaba en preliminares. Conoce a la gente de su comparsa y pudo estar en su funeral. Entre las fiestas no se salva casi ninguna: le apasionan la Semana Santa de Granada, la de Jerez, la de Sevilla y la de Priego de Córdoba —el pueblo de la Subbética donde se crió—, y dice haber pisado «todas las ferias posibles de Andalucía». La única que no practica es la Nochevieja.
El cuajado de carnaval, un dulce que quiere traerse a Jerez
Su afición al carnaval tiene incluso versión de repostería. Cada año prepara el cuajado de carnaval, un dulce típico de Granada que se hace aprovechando los mantecados que sobran de la Navidad, con cabello de ángel y natillas. Lleva treinta años haciéndolo en Jerez y tiene entre manos un pequeño proyecto: que la ciudad lo adopte. «A toda la gente que tiene la oportunidad de probarlo le encanta», dice.
La cocina como sitio para relajarse
Reconoce sin falsa modestia que se le da bien cocinar, aunque lo que más valora no es el resultado sino lo que hay alrededor: un espacio para relajarse, disfrutar y agradar a los demás. Su plato es el arroz —un buen arroz de marisco los domingos— y también se defiende con la repostería.
Sus sitios para comer en Jerez
Preguntado por sus sitios, nombra unos cuantos: el Bina Tinabar, donde estuvo hace poco; la Venta Esteban, un clásico al que se refiere con cariño tras la pérdida reciente de uno de los hermanos; y dos locales de los que le gusta reivindicar la mezcla de barrio y ambición: el Mati, con su fórmula de freiduría de toda la vida, y el Arturo, del que dice que el pescado que se come allí no se come en muchos sitios. Sobre la pregunta clásica no tiene dudas ni matices: tortilla sin cebolla, y en eso se declara «militante radical».
«El odio se ha colado en las redes sociales»
Es usuario de prácticamente todas las redes, pero la parte de la conversación en la que se pone más serio es esta. Le apena la cadena de reproches que se monta ante cualquier noticia, por básica que sea, y sobre todo el anonimato que la permite. Cree que odiar hace más daño a quien odia que a quien recibe el golpe, pero avisa de que eso solo vale para quien tiene buena autoestima: hay mucha gente que sí se siente dañada y presionada. Y pone un ejemplo que le duele especialmente, porque toca su afición: gente del carnaval —«un mundo de alegría, de ilusión y de participación»— que se ha ido por la presión y el odio recibidos en redes.
Radio, carnaval en Spotify y ver «Gladiator» veinte veces
Se declara de todo: radio, televisión e internet. La radio la escucha nada más salir hacia el trabajo, con Canal Sur de fondo, y menciona con afecto a varios profesionales jerezanos del medio, entre ellos David Gallardo —también entrevistado en este canal— y Juan Ignacio López, vecino suyo, fallecido el año pasado. Con la música confiesa cierta vergüenza ante el resumen anual que le devuelve Spotify: carnaval y música de Semana Santa, con Carrasco, Antonio Molina o El Último de la Fila asomando entre medias.
Una película, veinte veces, y un papelito en la cartera
Su película es «Gladiator». Calcula que la ha visto unas veinte veces y lleva siempre en la cartera un papelito que le regaló otro aficionado con las frases más importantes del guion. Le viene de lejos: de niño salía de romano en una hermandad de Priego de Córdoba y de mayor hizo un papel en un musical, «Getsemaní». Sobre superpoderes lo tiene claro y la respuesta encaja con su oficio: «no hay mayor superpoder que la empatía».
Su ciudad perfecta y lo que cambiaría de Jerez
Ha vivido en tantos sitios que tiene montada mentalmente una ciudad ideal a base de piezas: el casco histórico de Jerez de la Frontera con un barrio como el de Santiago, una playa como La Caleta, una churrería como las de Córdoba al salir del agua y, al fondo, la sierra. De Priego, su pueblo, dice que es «un pueblo maravilloso, joya del barroco».
Lo que le gustaría que cambiara
Si pudiera cambiar una cosa de Jerez no sería un edificio ni una calle, sino el clima: «el ambiente de confrontación permanente que hay a nivel político». Cree que se están haciendo cosas interesantes en la ciudad y que muchas veces lo que falta es que los grupos vayan a una y dejen a un lado esa conflictividad.
Dónde desconecta: el camino de Cádiz a la Caleta
Cuando necesita una válvula de escape se va a Cádiz y hace siempre el mismo recorrido, que él llama su camino: empieza en la cuesta de la Caleta, sigue por el sur, baja hasta el Falla y vuelve. Al final, unos churros. «Desconexión total», dice.
El hombre que se encuentra a alguien en todas partes
Cuenta también una rareza que ya es broma familiar: conoce a tanta gente que se encuentra conocidos allá donde va. Ha coincidido con gente en Venecia, en Bilbao, en Brujas, en Bruselas y, este verano, con un primo de Granada en Barcelona. Sus hijos ya le preguntan, antes de cada viaje, con quién se va a encontrar esta vez. En ese mismo viaje a Barcelona le intentaron robar el bolso y se dio cuenta a tiempo, agarrando la mano de quien lo intentaba.
A quién recomienda escuchar aquí
Cierra la conversación con tres nombres para el canal. Antonio Carbajo, presidente del Consejo Local del Mayor y de la junta de gobierno del centro de día de mayores de la zona sur, antiguo profesor de SAFA, «una persona con una implicación tremenda». Ana Claros, educadora social de la Fundación Don Bosco, a la que describe como luminosa, alegre y comprometida. Y su amigo Marcelino, muy implicado con la causa animalista —la sensibilidad que él mismo reconoce no tener— y del que dice, con guasa de amigo, que no para de hablar. Sobre cómo se ha sentido en la entrevista, la respuesta es corta: cómodo, «como en la camilla de mi casa».
Preguntas rápidas
¿Cuántas personas usan el Servicio de Ayuda a Domicilio en Jerez?
Más de 5.000, frente a los 500 usuarios de hace unos años, atendidas por cerca de 1.000 auxiliares.
¿Qué premios ha recibido Jerez por su accesibilidad?
El Premio CERMI, el Premio Progreso de la FAMP y el Premio Reina Sofía de Accesibilidad Universal de Municipios.
¿Qué es la Escuela de Verano Inclusiva de Jerez?
Un programa de ocio estival para menores con discapacidades severas cuyas familias no encontraban plaza en campamentos ordinarios.
¿Desde cuándo existe el Servicio de Ayuda a Domicilio en Jerez?
Desde 1988, y atiende no solo a personas mayores sino también a personas con discapacidad y menores dependientes.