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4ª Temporada · Entrevista #3

Begoña García: exjugadora española de baloncesto profesional, WNBA y Olimpiadas

«El baloncesto me formó como persona»
En 30 segundos

Begoña García es exjugadora profesional de baloncesto: 102 veces internacional con España, olímpica en Atenas 2004 y tercera española de la historia en llegar a la WNBA, con las Detroit Shock. Jugó también en Italia y en la liga rusa de Orenburgo. Se retiró a los 35 años y desde hace más de doce años dirige, junto a la atleta olímpica Mercedes Chilla, un box de CrossFit en la provincia de Cádiz.

Entrevista completa.

Empezó jugando al baloncesto a los catorce años porque el fútbol, que era lo que de verdad le gustaba, estaba mal visto para las chicas en aquella época. Veintitantos años después había sido 102 veces internacional con España, había jugado en la WNBA, había competido en la liga rusa a cuarenta grados bajo cero y había desfilado en la ceremonia de apertura de unos Juegos Olímpicos. Begoña García cuenta esa carrera, y también lo que vino después, que suele contarse mucho menos.

Del fútbol prohibido a la canasta

De pequeña le apasionaba el fútbol. Pero en aquel momento el fútbol femenino no estaba bien visto, así que a los catorce años empezó a jugar al baloncesto en el Cádiz Baloncesto Club. Es un detalle que hoy suena lejano y que sin embargo condicionó la vida deportiva de toda una generación de mujeres.

Su debut con la Selección Española absoluta llegó sin haber pasado por las categorías inferiores, algo poco habitual. Vestir la camiseta nacional lo define como el momento más significativo de toda su carrera. Acabó siendo 102 veces internacional.

España, Italia, Rusia y Estados Unidos

La WNBA

Fue la tercera jugadora española de la historia en llegar a la WNBA, con las Detroit Shock, después de Amaya Valdemoro y Marina Ferragut. De aquella etapa destaca la exigencia física —otro nivel— y la experiencia de convivir con deportistas de disciplinas muy distintas en Estados Unidos.

Rusia, a cuarenta bajo cero

Compitió en la liga rusa, en Orenburgo, cerca de Siberia. Era entonces una de las ligas más potentes y duras del mundo, y se jugaba con temperaturas que llegaban a los -40 °C. Poco que añadir.

Atenas 2004

Su mejor recuerdo deportivo no es un partido, sino un desfile: la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Atenas y la convivencia en la Villa Olímpica. Quien ha estado dentro suele decir lo mismo.

Lo que nadie cuenta: el día después

Se retiró a los 35 años, cuando sintió que ya no disfrutaba en las pistas. Y ahí empieza la parte de la historia que rara vez aparece en las crónicas deportivas.

Begoña habla del vértigo de salir de la «burbuja» del alto rendimiento y reincorporarse a la vida cotidiana: durante veinte años alguien te dice a qué hora entrenas, qué comes y dónde vives, y de pronto se acaba. Es una transición difícil y bastante poco acompañada.

Emprender en Cádiz

La salida la encontró emprendiendo. Se asoció con Mercedes Chilla, lanzadora de jabalina olímpica, para abrir un box de CrossFit y entrenamiento funcional en la provincia de Cádiz, enfocado en la salud y en crear comunidad. Lleva más de doce años al frente del proyecto.

Volver a casa después de veinte años fuera

Tras dos décadas viviendo fuera, valora enormemente el tiempo recuperado con sus padres y sus hermanas. Es explícita al respecto: prioriza su entorno por encima de cualquier propuesta deportiva o sentimental que la obligue a irse otra vez.

El baloncesto femenino, hoy

Destaca el trabajo de la Federación Española en el desarrollo de la cantera, que considera excelente. Y defiende una reivindicación concreta: la equiparación en derechos laborales y cotizaciones para las deportistas. No es una cuestión de imagen, es de pensión.

Fuera de la pista

Un consejo tatuado. Lleva tatuada la palabra «Valiente», que es lo que siempre le repetía su padre.

Comer. Cocina en casa platos sencillos y saludables, como cremas de verduras. Tortilla sin cebolla. Fuera, le fascinan la playa y los chiringuitos de Cádiz, como El Bebo los Vientos y Hermanos Frasco.

Cenar con alguien. Con Marie Curie o con Nadia Comăneci.

Deporte y ocio. Practica deportes náuticos —wing foil incluido—, ciclismo y esquí. Si pudiera elegir un superpoder, se quedaría con la teletransportación.

Música y medios. Escucha la radio, tradición que heredó de su padre. Le gusta la música española y el flamenco: María Peláe y Rigoberta Bandini entre sus nombres.

Series y libros. Prefiere las series a las películas (Innato). Está leyendo Sin sentido, escrito por una amiga.

Una mejora para su ciudad. Resolver de una vez el problema del aparcamiento en Cádiz.

A quién recomienda entrevistar

Tres nombres: Mercedes Chilla, atleta olímpica de lanzamiento de jabalina y su socia en el gimnasio; su pareja, tripulante de cabina, por lo exigente e interesante de esa profesión; y Marcos Pérez, cantante y exactor de musicales (Peter Pan, Los Miserables) afincado en la zona.

Preguntas rápidas

¿Cómo empezó Begoña García en el baloncesto?

De pequeña le apasionaba el fútbol, pero estaba mal visto para las chicas en aquella época, así que a los catorce años empezó a jugar al baloncesto en el Cádiz Baloncesto Club. Debutó con la Selección Española absoluta sin haber pasado por las categorías inferiores.

¿Qué españolas han jugado en la WNBA antes que ella?

Fue la tercera jugadora española de la historia en llegar a la WNBA, con las Detroit Shock, después de Amaya Valdemoro y Marina Ferragut.

¿Qué pasa cuando un deportista de élite se retira?

Se retiró a los 35 años, al dejar de disfrutar en las pistas. Describe el vértigo de salir de la «burbuja» del alto rendimiento y reincorporarse a la vida cotidiana. Su salida fue emprender: montó un centro de entrenamiento funcional y CrossFit enfocado en la salud y la comunidad.

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