Gatita Lucía es una protectora de animales de Puerto Real fundada en 2018. Rescata cada año unos 40 perros y 60 gatos procedentes de abandonos, maltrato, entregas voluntarias o desahucios. Se sostiene con voluntariado, donaciones por Bizum y Teaming, huchas solidarias en comercios y un rastro los domingos, y entrega los animales vacunados, con chip y castrados.
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Detrás de cada animal rescatado hay una llamada de teléfono, un coche que sale a buscarlo y alguien que esa noche le hace un hueco en su casa. Gatita Lucía es una protectora de animales de Puerto Real que lleva desde 2018 sosteniendo esa cadena de gestos pequeños, y en esta conversación una de sus voluntarias explica cómo funciona por dentro: quién llega, cómo se financia y qué pasa después de la adopción.
Qué es Gatita Lucía y de dónde viene
La asociación nació en 2018 con un objetivo muy concreto: rescatar animales en Puerto Real. No es una perrera ni un centro municipal, sino un colectivo de personas que se organizan para atender los casos que van apareciendo en la localidad y su entorno.
Los animales llegan por caminos muy distintos. Algunos son abandonos puros y duros; otros aparecen enfermos o son víctimas de maltrato. Y hay una parte importante que entra por entregas voluntarias: familias que atraviesan un desahucio, separaciones que dejan al animal sin sitio, o simplemente gente que deja de tener interés por el perro o el gato que un día decidió llevarse a casa.
El volumen da una idea del trabajo que hay detrás. Cada año rescatan en torno a 40 perros y 60 gatos. Son cien animales que hay que localizar, transportar, llevar al veterinario, alimentar, alojar y, con suerte, colocar en una familia definitiva.
Cómo se colabora con una protectora
Una de las cosas que más repite la voluntaria es que ayudar no es solo dar dinero. Hay muchas formas de arrimar el hombro, y algunas cuestan poco más que un rato libre.
Ayuda física
La más directa y la que menos gente se plantea. Hace falta limpiar las zonas donde están los animales, trasladarlos al veterinario, sacar a pasear a los perros y echar una mano en los puestos y mercadillos que monta la asociación. Es trabajo poco lucido, pero sin él no hay protectora que aguante.
Donaciones y financiación
La asociación se financia por varias vías a la vez, porque ninguna da para todo. Se puede colaborar por Bizum o por transferencia a la cuenta corriente; existe un grupo de Teaming en el que cada persona aporta un euro al mes, una cantidad ridícula por separado que sumada sostiene gastos fijos; hay huchas solidarias repartidas por comercios de la zona; y los domingos montan un rastro o mercadillo solidario en Puerto Real, que además de recaudar sirve para que la gente les ponga cara.
Difusión
La tercera pata, y la más barata de todas: compartir. Difundir los casos en redes sociales es lo que hace que un animal concreto encuentre adoptante o casa de acogida. Un perro que nadie ve es un perro que no sale.
Adopción y acogida: en qué se diferencian
Son dos figuras distintas y conviene no confundirlas, porque el compromiso que implican no es el mismo.
La adopción
Antes de entregar un animal se evalúa si encaja con la familia que lo pide: no todos los perros valen para todas las casas, ni todas las casas para todos los perros. Si hay compatibilidad, se firma un contrato de compromiso de por vida. Los animales salen vacunados, con su chip y castrados en el caso de los adultos, de modo que quien adopta no se encuentra con una factura veterinaria inesperada nada más llegar.
La acogida temporal
La acogida es lo que permite que la protectora funcione con animales que aún no están listos para una familia definitiva: los que vienen enfermos, los que arrastran traumas y necesitan recuperar la confianza, o los cachorros que todavía son demasiado pequeños. Durante ese periodo, la protectora asume los gastos de manutención y de veterinario: la persona que acoge pone la casa y el tiempo, no el dinero.
El respaldo después
Hay un detalle que dice bastante de cómo entienden su trabajo: la relación no se acaba en la entrega. Si un adoptante atraviesa más adelante una situación económica difícil o un caso de fuerza mayor, la asociación ofrece ayuda o se encarga de buscar un nuevo hogar al animal. La idea es que nadie se vea empujado a abandonar por vergüenza o por apuro.
Por qué una persona acaba de voluntaria
Su camino hacia la protectora pasó por vivir fuera de España. Al comparar, vio una diferencia clara de concienciación social respecto al trato a los animales, y esa comparación fue lo que la empujó a dejar de mirar y ponerse a colaborar activamente cuando volvió.
Fuera del rescate
Como en todas las entrevistas de «Hoy conocemos a...», la última parte es la más ligera y la que termina de dibujar a la persona.
En la cocina se le da especialmente bien la repostería: prepara hasta seis tipos distintos de tarta de queso. Y en el debate eterno, lo tiene claro: tortilla siempre con cebolla.
En música tira de guitarras y de rabia bien canalizada: rock, metal y rap, con Rage Against the Machine, Deftones y Korn entre sus referencias. En series es fan declarada de Supernatural, y en cine se queda con Parásitos y con Free Guy, dos películas que no se parecen en nada. Leyendo se mueve por la fantasía juvenil y el terror: Cazadores de sombras y Crónicas vampíricas.
Viajando, los Países Bajos son su sitio favorito de los que conoce, y Japón el pendiente que tiene marcado en el mapa.
Dónde encontrarlos
Gatita Lucía se mueve sobre todo en Puerto Real, con el mercadillo solidario de los domingos como punto de encuentro más visible y las redes sociales como canal para seguir los casos abiertos. Cualquiera de las tres vías —tiempo, dinero o difusión— vale para echar una mano.
Preguntas rápidas
¿Cuántos animales rescata Gatita Lucía al año?
Alrededor de 40 perros y 60 gatos cada año. Llegan por abandono, enfermedad, maltrato o por entregas voluntarias derivadas de desahucios, divorcios o falta de interés de sus dueños.
¿Qué diferencia hay entre adoptar y acoger un animal?
Adoptar es un compromiso de por vida: se evalúa la compatibilidad con la familia, se firma contrato y el animal se entrega vacunado, con chip y castrado si es adulto. Acoger es temporal, para animales enfermos, con traumas o cachorros, y la protectora asume los gastos de manutención y veterinario.
¿Cómo se puede ayudar a la protectora sin dinero?
Con ayuda física —limpiar las zonas, llevar animales al veterinario, pasear perros o echar una mano en los mercadillos— y difundiendo los casos en redes sociales, que es lo que hace que un animal encuentre adoptante o casa de acogida.